Pueden prometerse acciones,
pero no sentimientos, porque éstos son involuntarios. Quien promete a
otro amarlo siempre u odiarlo siempre o serle siempre fiel, promete algo
que no está en su mano poder cumplir; lo que puede prometer son actos o
manifestaciones, que si bien ordinariamente son consecuencia del amor,
del odio, de la fidelidad, pueden también provenir de otras causas,
puesto que caminos y motivos diversos conducen a una misma acción.
NÍETZSCH
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Litros de jugo de naranja.